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Cuarteto de Leipzig

Cuartetos de cuerda

El Cuarteto de Leipzig (Leipziger Streichquartett) se ha perfilado como el “mejor cuarteto alemán” (Gramophone) y como uno de los conjuntos más solicitados y polifacéticos de la actualidad.

Fundado en 1988, hasta entonces tres de sus miembros pertenecían a la Gewandhausorchester Leipzig como solistas de sección, hasta que en 1993 decidieron concentrarse en la música de cámara. Previamente habían realizado estudios con Gerhard Bosse en Leipzig, el Cuarteto Amadeus en Londres y Colonia, con Hatto Beyerle en Hannover y con Walter Levin.

El Cuarteto de Leipzig ha recibido numerosos premios y distinciones y ha ofrecido conciertos en más de cuarenta países en Europa, América del Norte y del Sur, Australia, Japón, Asia y África. Actuaciones en renombrados festivales y ciclos temáticos propios tanto en Alemania como el extranjero forman parte de sus actividades habituales.

La discografía del Cuarteto abarca casi noventa discos con composiciones de Mozart a Cage y de Haubenstock-Ramati a Beethoven e incluye la grabación integral de la obra para cuarteto de cuerda de Brahms, Mendelssohn y Mozart, así como de la completa Segunda Escuela Vienesa. Aclamadas por la crítica internacional, las grabaciones del Cuarteto de Leipzig han recibido distinciones como el Diapason d’Or, el Premio CD-Compact, el Indie Award y el Echo Klassik en las ediciones de 1999, 2000, 2003, 2008 y 2012. Desde el año 1992 el conjunto graba en exclusiva para el sello discográfico Musikproduktion Dabringhaus und Grimm (MDG).

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La colaboración musical con artistas como Alfred Brendel, Sol Gabetta, Christian Zacharias, Menachem Pressler, Andreas Staier, Juliane Banse, Christiane Oelze, Alois Posch, Stephan Genz y Giora Feidman amplía el amplísimo repertorio del conjunto.

Durante un ciclo de varios años de duración en el Gewandhaus de Leipzig el Cuarteto interpretó los cuartetos de cuerda completos de la Primera y Segunda Escuela de Viena. En 1996 estrenó en Alemania la obra de Schnittke “With Three” para trío de cuerda y orquesta. La música contemporánea constituye uno de los pilares de su actividad, habiendo estrenado durante los últimos años obras de destacados compositores como Beat Furrer, Jörg Widmann, Cristóbal Halffter, Claus-Steffen Mahnkopf, Steffen Schleiermacher, Christian Ofenbauer, Sigfried Thiele, Viktor Ullmann y Wolfgang Rihm, entre otros.

Con motivo de su vigésimo aniversario el Cuarteto de Leipzig realizó un ciclo de seis conciertos con la obra integral de los cuartetos para cuerda de Beethoven en quince salas de concierto en todo el mundo entre los años 2007 y 2009.

El Cuarteto de Leipzig forma parte de la Orquesta del Festival de Lucerna desde 2009 por invitación de Claudio Abbado y ocupa una cátedra de profesor invitado en la Universidad de las Artes de Tokio (Geidai).

Representación: España/ Portugal / Sudamérica

Prensa / Cuarteto de Leipzig

Ritmo, 3.6.19

Una formación magnífica no sólo por su trayectoria sino, sobre todo, por lo que demostrara especialmente en un primer instante intenso y alambicado, en esta velada en el Auditorio 400 del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. (Luis Mazorra Incera)

Scherzo, 29.5.19

Pero cuando se produce un fenómeno artístico de primer orden sin avisar apenas, como en el que vamos a comentar, lo que tiene lugar es una sesión artística de nivel superior en la que se ven implicadas unas cuantas personas que saben que aquello es un fenómeno distinto por su amplio aliento, pequeño por el formato, grande por el contenido. El Cuarteto de Leipzig, formación exquisita de amplia trayectoria (que ha sido objeto en nuestra revista de mucha y positiva atención) protagonizó este recital de las Series 20/21 del CNDM. (…) En fin, uno de esos conciertos extraordinarios, muy bellos, a los que el CNDM parece abonarnos en su serie 20/21. (Santiago Martín Bermúdez)

“El Cuarteto de Leipzig enamora en Gijón”, El Comercio, 25.10.18

La formación convence en un recital organizado por la Sociedad Filarmónica de la ciudad con el apoyo del Aula de Cultura de EL COMERCIO. Excelente y emotivo concierto del conjunto alemán en el Teatro Jovellanos.

Desde la época de Mendelssohn, cuando se habla de un sonido netamente alemán nos referimos al perfecto equilibrio, a cierta rotundidad sonora, pero también a una fresca y, paradójicamente, casi espontánea expresividad. Estas cualidades definen al Cuarteto de Leipzig, a lo que habría que sumar lo que para el mundo clásico era la definición de la belleza: unidad en la variedad. (…) Como propina, el cuarteto interpretó un recogido coral de Santo Tomás de Leipzig, contrapunto sereno a un concierto verdaderamente efervescente.” (Ramon Avello)

“Cuarteto de Leipzig conmociona en la Beethoven”, Visiones Críticas, 10.9.18

Que el público sienta agradecimiento con los intérpretes de un espectáculo, es algo normal, pero lo que no ocurre, es que estos agradecimientos los manifiesten a voz en cuello frente a los artistas, y precisamente esto es lo que ocurrió el lunes recién pasado en la presentación del soberbio Cuarteto de Leipzig.

Ante un colmado Teatro Municipal de Las Condes el conjunto nuevamente maravilló al igual que en su debut hace algunos años, alguien dijo: “ellos demuestran que los rayos pueden caer nuevamente en el mismo sitio”, pues ocurrió que ya desde el cuarteto de Mozart, se escucharon numerosos “gracias” sumándose a las ovaciones, por el impacto ante esta muestra de perfección.

Es tal la conmoción que provocan sus interpretaciones, que el público escucha casi en religioso silencio mientras tocan, el que se mantiene incluso entre cada movimiento.

Los organizadores tuvieron que recurrir a este cuarteto, para reemplazar al Cuarteto Emerson -otro de los grandes-, pues estos cancelaron su gira por Sudamérica, y es así que gracias a un afortunado azar, el Leipzig pudo llegar hasta nuestro país. (Gilberto Ponce)

La clase maestra del Cuarteto Leipzig, Cine y Literatura, 7.9.18

Instantes musicales sublimes regaló el recital ofrecido por el conjunto de cámara alemán en la presentación ocurrida en el Teatro Municipal de Las Condes a inicios de esta semana. Soberbias ejecuciones de Mozart y Beethoven marcaron la visita que hizo a Chile el grupo de cuerdas germano. (Jorge Sabaj Véliz)

“Cuarteto de Leipzig: absoluto”, Confabulario, 9.4.16

El encargado de presentarla, el viernes 18 de marzo en el Anfiteatro Simón Bolívar del Antiguo Colegio de San Ildefonso, fue el Cuarteto de Leipzig en la que quizá haya sido la visita musical a México más importante del año y en dos conciertos que superan artísticamente cualquier otra debilidad de programación de la que pudiera seguir hablándose.

Un día antes, el mismo cuarteto había ofrecido otra intensa sesión de música de cámara al ejecutar los cuartetos op. 131, “Gran Fuga” en Si bemol Mayor y no. 14, op. 133 en Do sostenido menor de Beethoven, también en el Antiguo Colegio de San Ildefonso. Su interpretación de ambos fue sobre todo vehemente. Absoluta. Perfecta y en orden.

He escrito sobre visitas anteriores del cuarteto a México, pero no les había escuchado Beethoven. Me sigue emocionando su sobriedad, la robustez de su sonido y lo bien plantado desde donde se proyectan el más sutil piano o los más poderosos sforzandi. (Iván Martínez)

“Uno de los grandes”, La Opinión A Coruña, 26.2.16

No sé si el Cuarteto de Leipzig es el mejor de Alemania, tal como ha afirmado la prestigiosa revista musical Gramophon; pero sin duda se halla entre los primeros del mundo. Con casi treinta años de existencia, su currículo resulta impresionante. Una de sus más destacadas cualidades es la búsqueda de la perfección. Por eso, su Mozart es tan sutil y tan bello. Parece un encaje preciosísimo donde no hay la menor discordancia, ni el menor hilo sonoro se halla suelto o fuera de su sitio porque el ajuste es de una precisión total. (Julio Andrade)

“Summa cum laude”, El Mercurio, 20.6.15

Afinación y sonido inmaculados, robustez y finura, se pusieron al servicio del lenguaje del compositor. (…) Con el cuarteto de Mozart que siguió, el K.V. 458, llamado “La chasse”, no solo hubo el obvio cambio de estilo, sino que se produjo una verdadera transfiguración tímbrica que pareció proclamar abiertamente que Mozart no es Schumann, no solo en las notas sino en la búsqueda del color apropiado. Otra lección maestra, en un aspecto que no todos los grupos, incluso algunos de gran calidad, abordan con tal rigor. (…) Una vez más, un grupo magnífico que dictó cátedra. (Jaime Donoso)

blog.codaex.de (18.1.12)
El Cuarteto de Leipzig sin duda sobresale entre los mejores cuartetos de cuerda, y no solamente a nivel nacional. Muchas de sus grabaciones, que desde 1992 son realizadas en exclusiva con el sello de calidad MDG, con razón son consideradas de referencia: Su ciclo de Mozart, sus grabaciones de Schubert, sus grabaciones de Mendelssohn y la grabación completa de las obras de música de cámara de la Segunda Escuela Vienesa con obras de Schönberg, Berg y Webern no son más que algunos de sus hitos discográficos. El Cuarteto de Leipzig es sinónimo de un sonido transparente y preciso, de voces claras y de una profunda comprensión de los compositores y las épocas más dispares. Es este “profundo” concimiento musicológico e histórico-musical (y empatía!) lo que les confiere ventaja frente a los demás conjuntos de primera fila.
(Sal Pichireddu)

Memorable debut del Cuarteto de Leipzig en Maverick Concerts
The Boston Musical Intelligencer, 25.7.11
El domingo por la tarde, 24 de julio, el debut del Cuarteto de Leipzig en Maverick Concerts nos proporcionó un acercamiento inusual, aunque muy bienvenido, a la interpretación de cuarteto de cuerda. (…) Desde los primeros instantes musicales, el sonido del LSQ parecía más amplio que el de la mayoría de cuartetos de cuerda. Está formado desde el fondo, basado en la potente interpretación violonchelística de Matthias Moosdorf, sin que este pese demasiado. De hecho, el balance del grupo es maravilloso, con todos los instrumentos audibles y presentes. (…)
La interpretación de Mendelssohn acentuó toda la tragedia implacabla de la música, mientras que tocaron el segundo movimiento con una intensidad casi aterradora.
El LSQ es consistente pero camaleónico. En el Cuarteto op. 41 n. 3 de Schumann el sonido se volvió más ligero, aunque todavía se reconocía su sonido propio. Después del ferviente segundo movimiento el finale fue deliciosamente danzante. De hecho esta espléndida actuación me motivó a hacer algo que suelo hacer en muy raras ocasiones estos días: Después del concierto compré el set de CDs con los Cuartetos de Cuerda y el Quinteto para piano de Schumann!
(Leslie Gerber)

Cuatro artistas de verdad
Scherzo n. 264, junio 2011
La vida fluye de nuevo con naturalidad en los tres cuartetos del op. 76 a cargo del Leipzig, en el que supone el tercer volumen de lo que parece una integral en ciernes. La sedosidad y la tersura del sonido nos sitúan en un mundo cálido, luminoso y envolvente desde el canto inicial del violín en el n. 4, más “Amanecer” que nunca después del Haydn de Fey y los suyos. El humor vuelve a un primer plano en un alegre Menuetto. Fabuloso asimismo el legato con que sale a la luz, en dolce, el tema del segundo movimiento del n. 3. El refinamiento expresivo se cubre parcialmente de sombras en el n. 2, pero sin perder en ningún momento la elegancia y delicadeza que parecen ir en las venas de estos cuatro artistas de verdad, capaces de hacer frente a la variedad de acentos y al virtuosismo del Finale clarificando las líneas y con la misma clase de siempre.”
(Asier Vallejo Ugarte)

Una estupenda fiesta sonora
Scherzo n. 263, mayo 2011
El Cuarteto de Leipzig es un grupo de mayor abolengo, de recia y oscura sonoridad centroeuropea, que se manejan tan bien en Beethoven (Cuartetos n. 15 y 16, Gran Fuga) como en la integral de los siete cuartetos de Cristóbal Halffter, cuya presentación en bloque era el principal acontecimientos de las tres veladas. (…) Su solidez y su amplitud tímbrica son notables.
De ahí que nos pudieran ofrecer una interpretación tan aquilatada como expresiva, tan precisa como matizada. Entendieron perfectamente eso que tan caro es a la escritura del compositor, el empleo adecuado de los silencios. (…) Sería largo detallar las bondades de la recreación y de unas composiciones ya alabadas por su terminación en el mundo expresivo (…). Simplemente apuntemos los impecables pizzicati, la claridad polifónica, singularmente en el Cuarteto n. 2, Memoires, la soltura de la reproducción de los complejísimos pasajes del n. 3 o la sutileza en la gradación de los acontecimientos y encaje entre secciones del citado n. 7. La obras de Beethoven tuvieron su adecuada y elevada interpretación. Los de Leipzig dominan esta literatura, que tienen grabada, como pocos. Una estupenda fiesta sonora.”
(Arturo Reverter)

Scherzo, febrero 2011
Crítica de los Cds “Las siete últimas palabras de Cristo en la cruz” y “Cuartetos op. 50 n. 1, 4 y 5” de Haydn.
De los muchos y muy buenos cuartetos de cuerda que estos últimos tiempos se han lanzado a grabar obras de Haydn en disco, el Leipzig es de los mejores, tanto por ese sonido denso, pulido y sedoso tan propio de las agrupaciones educadas en la mejor tradición centroeuropea como por su delicado sentido del cantabile, lo que le permite alzar una voz íntima, serena y espiritual a lo largo de toda la partitura de Las siete últimas palabras de Cristo en la cruz sin necesidad de dejar a un lado elementos fundamentales como la belleza, el vuelo lírico o la adecuación al estilo. Pero, al mismo tiempo, estos formidables músicos se muestran también capaces de imprimir acentos fuertemente dramáticos a la introducción de la obra y de aliviar toda la fuerza expresiva acumulada a través de un terremoto final bien vigoroso y encendido. Naturalmente, las versiones de los tres cuartetos del op. 50 que vienen en el segundo disco siguen esa misma línea, y en ellas la aparición de cada tema supone un instante casi mágico de inspiración y plenitud, no hay sino que escuchar el dinamizador Primer Cuarteto, que una vez coronado con un radiante y afilado impulso vitalista se convierte en el auténtico faro resplandeciente del álbum (…).
(Asier Vallejo Ugarte)

Vibrante novedad. “Disco excepcional” en Scherzo, septiembre 2010
Crítica del último CD del Cuarteto de Leipzig con el Quinteto con piano de Schumann (con Christian Zacharias) y los cuartetos n° 1 – 3 del op. 41.

MDG nos hace llegar en este álbum los tres Cuartetos de Schumann junto al famoso Quinteto con piano, con la peculiaridad de que los dos primeros Cuartetos se nos ofrecen en la versión original del compositor, previa a los cortes que luego realizó siguiendo los consejos de Mendelssohn para la versión habitualmente escuchada.
El Quinteto obtiene una traducción trepidante por parte de Zacharias y el Cuarteto de Leipzig (bellísimo el segundo movimiento, con cuidada alternancia de lirismo y frenética pasión, y vibrantes los dos últimos, rotundos y que captan al oyente de forma inmediata).
El Tercer Cuarteto, que completa el primer disco del álbum, nos llega en su versión habitual, con una interpretación llena de efusividad, expresión lírica (especialmente en el primer movimiento y en el Adagio molto) y una hermosa y perfectamente empastada sonoridad, casi orquestal. Trepidante el final, pleno de vitalidad y energía.
Espléndida también la versión de los dos primeros Cuartetos, llena de contrastes (escúchense los dos últimos tiempos de esta obra: el Adagio lleno de sereno lirismo, el Presto fulgurante, arrollador). Irresistible el fuego desplegado en el arrebatado Scherzo de esta obra. (…)
El Cuarteto de Leipzig se revela, en definitiva, como un formidable traductor de estas páginas, y toda la intensidad que traen a su interpretación, que es muchísima, queda admirablemente captada por la equilibrada y transparente toma de MDG. Un álbum, en definitiva, modélico, que hay que recomendar
de inmediato a todos los schumannianos de pro, tanto por lo que tiene de novedad intrínseca en la edición de las partituras como por lo sobresaliente de su interpretación.
(Rafael Ortega Basagoiti)

Cuatro tipos con clase: un señor cuarteto
diverdi n. 190, marzo 2010

Los Leipziger exhiben un sonido bellísimo, suntuoso, compacto (la conjunción de los cuatro instrumentos es suprema), cálido, voces perfactamente diferenciadas, con más peso y vibrato que en los op. 50 que se comentan más abajo y que abordan desde otra perspectiva, más ligera, festiva, “clásica”. Siempre elegantes y equilibrados, evitan todo exceso emocional para producir una lectura serena, meditativa, que sin embargo no excluye el templado desgarre (Deus meus, Deus meus) o la sublime delicadeza (Consummatum est). El sonido es tan hermoso, tocan tan concentradamente, todo fluye con tanta naturalidad que en manos de los Leipziger la sucesión de adagios escapa de la probable monotonía. (…) La prestación del siempre fiable Stefan Arzberger es portentosa: sonido terso,  afinación impecable y articulación impoluta. (…) Sin renunciar a su sonido empastado y suntuoso, consiguen los Leipziger la requerida ligereza mediante un fraseo versátil, elástico, como evidencia el Vivace del Cuarteto den Si b, lleno de gracia, con inteligente utilización de los silencios y de los contrastes dinámicos. (…) A este nivel, si completan el op. 50 será una de las más grandes versiones de este ciclo.
(Miguel Angel González Barrio)

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